El nuevo paradigma del dato: ¿quién controla tus datos en la era de la IA agéntica? 

El mundo está cada vez más globalizado. Los datos y la IA se han convertido en pilares fundamentales en múltiples sectores. La IA ha evolucionado al punto de volverse un agente autónomo capaz de seguir un proceso de razonamiento sin requerir supervisión humana recurrente. Esto conlleva tanto beneficios como desafíos.

En esta nueva era, la implementación de IA autónoma, o IA agéntica, entra en tensión con la soberanía de datos y las normas de protección de datos. De este conflicto surge el término geopatriación, entendido como la tendencia a repatriar los datos. Dicho de otra forma, llevar infraestructuras digitales hacia un país por motivos de soberanía.

Acompáñame en este blog para aprender un poco más sobre soberanía de datos, geopatriación y cómo las organizaciones están abordando estos temas en relación con la IA agéntica.

¿Por qué es tan importante la soberanía de datos? 

Durante mucho tiempo, el internet facilitó el libre flujo de datos e información, impulsando la globalización y la transformación digital. Las empresas almacenaban sus datos en nubes públicas, ya que era más eficiente y económico. Al mismo tiempo, los proveedores de estos servicios distribuían entre centros ubicados en diferentes países con el fin de optimizar el rendimiento y los costos.

Sin embargo, con el tiempo empezaron a aumentar los incidentes de seguridad: robos, interceptaciones y accesos no autorizados a los datos. Debido a esto, las empresas empezaron a cuestionar dónde estaban siendo almacenados sus datos y quién estaba a cargo de la seguridad de los mismos.

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Aquí surge el tema de soberanía de datos. Por medio de esta se busca garantizar que la información permanezca bajo el control y la jurisdicción definidos por una organización o un país, cumpliendo las leyes y regulaciones que le son aplicables. Por ejemplo, la RGPD exige a cualquier empresa que almacene datos de residentes de la Unión Europea cumplir estrictas normas de seguridad y confidencialidad.

Así como los datos están protegidos por las leyes de su país de origen, también pueden verse sujetos a las normativas y disposiciones legales del país donde se almacenan o procesan.

Para entenderlo mejor, imagina que tienes una caja fuerte con información importante. Si la tienes en tu casa, el uso de la caja se rige bajo tus reglas. Si colocas esa misma caja fuerte en la casa de un vecino, estará sujeta a las reglas y condiciones de ese lugar.

En esta época, la IA se vuelve un tema relevante frente a estas preocupaciones. ¿Por qué?     

Bienvenidos a la era de la IA agéntica. Hemos pasado de trabajar con herramientas que obedecen instrucciones a agentes capaces de comprender objetivos, planificar acciones y ejecutarlas de forma autónoma. A diferencia de las aplicaciones tradicionales, los agentes de IA pueden acceder a múltiples fuentes de información, mover datos entre sistemas y ejecutar acciones sin supervisión constante.

El auge de la IA agéntica | Fuente: digitalbiz

¿Y eso qué tiene que ver con la soberanía de los datos?

Mucho. Estos agentes solo pueden actuar con la información a la que tienen acceso. En la mayoría de los casos, está almacenada en la nube. Por ejemplo, usar datos del mercado y transacciones en la nube para detectar fraudes y evaluar riesgos, o aprovechar registros en la nube para generar, corregir y probar código. En todos los casos, la nube actúa como la fuente de datos que estos agentes utilizan para funcionar de manera autónoma.

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A medida que la IA accede y procesa información cada vez más sensible, importa quién controla los datos, dónde se almacenan, bajo qué jurisdicción se encuentran y qué normas regulan su acceso y uso. Ahí es cuando estas cuestiones se convierten en un aspecto estratégico para las organizaciones.

De este contexto surge el concepto de geopatriación, que pone el foco en la ubicación física y jurídica de los datos como un elemento clave para mantener el control, cumplir con las regulaciones y reducir riesgos.

¿Qué es la geopatriación?

Gartner la define en palabras simples como el traslado de datos y aplicaciones de las empresas desde nubes públicas globales hacia opciones locales, proveedores regionales de nube o centros de datos propios. ¿Por qué ahora se ha vuelto tan relevante este tema?

Actualmente, los acontecimientos geopolíticos dejaron de ser un hecho aislado. Muchas empresas temen que las normas y leyes extranjeras afecten la gestión de los datos que tienen almacenados en nubes públicas o fuera de su red regional.

Como dato curioso, Gartner predice que para 2030 más del 75% de las empresas en Europa y Oriente Medio moverán sus cargas de trabajo virtuales a soluciones que reduzcan el riesgo geopolítico.

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No solo eso, el auge de la IA agéntica trae más preocupaciones sobre estos temas.

Esto es porque el uso y transferencia de grandes volúmenes de datos puede complicar el cumplimiento de las leyes de soberanía y residencia de datos entre países. También pueden generar conflictos legales debido a diferencias en las regulaciones de IA según el país. Además, pueden afectar los servicios en la nube y comprometer el funcionamiento de estos sistemas.

¿Cómo se está haciendo el proceso de repatriación de datos? 

En este contexto, la geopatriación surge como una estrategia para reducir riesgos y recuperar mayor control sobre los activos digitales. Gartner clasifica cuatro soluciones para «geopatriar» sus datos sin generar tanto costo a la empresa:

  • La opción de reforzar permite mantener los datos almacenados en otro país, pero se deben incorporar controles de seguridad adicionales ―cifrado, residencia de datos, cumplimiento y continuidad operativa― para reducir los riesgos. Además, los datos siguen sujetos a jurisdicción extranjera.

  • La redistribución se enfoca en dividir los datos. Se mantienen datos menos críticos en una nube pública y los datos sensibles se mueven a una nube soberana o un proveedor local. Sin embargo, se aumenta la complejidad operativa al tener que gestionarlos entre varios entornos.

  • El enfoque de eliminar implica pasar todos los datos a un proveedor de nube local. Aun así, se corre el riesgo de que el proveedor local carezca de las herramientas necesarias para fomentar la seguridad y automatización sobre amenazas.

  • Por último, está la opción de repatriar, la cual consiste en trasladar las cargas de trabajo en la nube a una infraestructura local. Esta implementación implica una mayor inversión en hardware, instalaciones y mantenimiento continuo.

De esta manera, la soberanía de datos y la geopatriación dejan de ser conceptos exclusivamente tecnológicos para convertirse en elementos clave dentro de la estrategia empresarial de la era de la inteligencia artificial.

Conclusión

Saber dónde se encuentran almacenados nuestros datos, bajo qué jurisdicción están y quién se encarga de gestionarlos se ha vuelto una prioridad para organizaciones y para las personas. Además, en la era de la IA agéntica, la gestión de la información deja de ser una decisión exclusivamente tecnológica para convertirse en un factor clave de resiliencia, seguridad y competitividad empresarial.

En este contexto, la geopatriación surge como una respuesta a estos desafíos, ofreciendo estrategias que permiten equilibrar la innovación tecnológica con el cumplimiento normativo y el control de los datos. Ahora, he aquí la pregunta: ¿tu organización ya ha asegurado la protección y el control de su información?

¿Sabías que ManageEngine posee una solución que permite a las organizaciones administrar, proteger y controlar de forma centralizada todos sus dispositivos?  

En un entorno de IA agéntica, donde los sistemas autónomos acceden a múltiples fuentes de datos en la nube y en los dispositivos , ManageEngine presenta Endpoint Central. Esta es una solución que permite administrar y proteger los dispositivos desde un punto central. A través de ella, las organizaciones pueden aplicar políticas de seguridad, actualizaciones y controles de acceso.

De esta forma, reduce los riesgos asociados al movimiento y uso de datos en distintos entornos. Al mismo tiempo, facilita el cumplimiento normativo y se fortalece la gobernanza de la información dentro de la organización.

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