Automatización o IA: ¿cuál es el camino idóneo para su empresa?

Automatización o IA: ¿cuál es el camino idóneo para su empresa?

¿Cómo saber cuándo apoyarse en la automatización o en la IA? ¿Qué señales hay que tener en cuenta para identificar cuál es el enfoque más indicado?

El auge de la inteligencia artificial ha llevado a varias compañías a invertir en el desarrollo de sistemas y plataformas impulsadas por IA para resolver diferentes problemas. Sin embargo, la automatización aún sigue siendo una práctica fundamental que puede ayudar a las organizaciones a solucionar sus principales desafíos sin depender de la IA.

Una reciente publicación de Harvard Business School muestra la diferencia entre la automatización y el apoyo que puede brindar la IA para la gestión empresarial.

El documento ofrece algunas luces sobre cómo usar la IA como asistente, cuándo aprovechar el poder de la automatización, y cómo sacar lo mejor de los dos universos con una gestión centrada en el pragmatismo y el equilibrio.

Automatización en los procesos empresariales

La automatización tradicional ha comprobado su eficacia para tareas repetitivas y predecibles. Aquellas que no requieren mayor esfuerzo creativo pueden ser fácilmente encargadas a las máquinas mediante la definición de flujos de trabajo específicos.

Sin embargo, muchas organizaciones apuradas por el éxito de la inteligencia artificial y por no quedarse por fuera de la ‘tendencia’ han decidido invertir cuantiosas sumas en el desarrollo de plataformas de IA, dejando atrás sus esfuerzos de automatización.

No se trata de apostar todo por una u otra opción.

Son herramientas muy diferentes y cada una resuelve una necesidad distinta. Su uso puede generar más impacto si se aplica en el estado idóneo de acuerdo con la matriz de madurez corporativa.

En otras palabras, muchas compañías inician tareas de automatización de varios de sus procesos más básicos. Y solo cuando ya han encontrado la máxima eficiencia en estas tareas, se aventuran a ver cómo la IA puede aportar valor.

En el panorama actual, muchas empresas han invertido en IA esperando que esa decisión se traduzca casi instantáneamente en un retorno de la inversión (ROI) inmediato, aun cuando no han terminado de automatizar todos los procesos que deberían.

Ahora bien, ¿vale la pena automatizar absolutamente todas las tareas? No necesariamente. Algunos procesos siguen requiriendo del acucioso ojo y el incomparable criterio del ser humano.

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Automatización + IA, una nueva oportunidad

La automatización de procesos empresariales impulsada por IA amplía el modelo tradicional añadiendo inteligencia a los flujos de trabajo. Esto permite a los sistemas aprender de los datos, interpretar la información y adaptarse a medida que el contexto cambia.

Con esta automatización, los sistemas actúan casi de manera independiente. Pueden, por ejemplo, desviar ciertos tickets de la mesa de ayuda a las personas encargadas o a las áreas indicadas según los detalles de la solicitud. Mientras tanto, los administradores de TI pueden enfocar sus esfuerzos en tareas más estratégicas.

En la contratación, por ejemplo, la IA puede examinar los currículos para identificar a los candidatos cualificados. Simultáneamente, el responsable de contratación evalúa su idoneidad y realiza la selección final.

En la práctica, el enfoque más eficaz depende de la frecuencia y el valor de la tarea. Las tareas de alta frecuencia y bajo valor son candidatas idóneas para la automatización, donde la velocidad y la coherencia son lo más importante.

Las tareas de menor frecuencia o mayor valor —especialmente las decisiones que implican riesgo, ética o relaciones con los clientes— necesitan del criterio humano.

La IA puede proporcionar datos y sugerir caminos, mientras que los humanos conservan la autoridad para tomar decisiones. De esta forma, la IA fortalece las habilidades humanas sin sacarlas de la ecuación.

Para adoptar la IA de manera eficaz, las organizaciones deben comprender no solo los requisitos técnicos para el éxito, sino también las implicaciones estratégicas de cómo la automatización y el fortalecimiento de habilidades dan forma a la toma de decisiones, la responsabilidad y la ventaja competitiva.

Automatización, fortalecimiento de habilidades y ventaja competitiva

Las organizaciones que integran la IA en sus procesos de forma intencionada están mejor posicionadas para operar con mayor rapidez, tomar decisiones más sólidas y lograr un crecimiento sostenible.

La verdadera ventaja de la automatización y fortalecimiento de habilidades de la IA no reside únicamente en la eficiencia, sino en los beneficios estratégicos que van más allá de las operaciones cotidianas.

  • Velocidad y eficiencia

La automatización mediante IA acelera las tareas frecuentes y repetitivas al reconocer patrones y ejecutar el trabajo más rápido que los procesos manuales. En el frente de habilidades, ayuda a los empleados a trabajar de forma más eficiente al priorizar las tareas pendientes, señalar las excepciones y sugerir posibles rutas de avance.

  • Apoyo a la toma de decisiones

La IA permite a los líderes ir más allá de la intuición y la experiencia incorporando datos en tiempo real, modelos predictivos y análisis de escenarios en la toma de decisiones. Al fortalecer el juicio humano, las organizaciones pueden actuar antes, analizar las compensaciones de forma más eficaz y pasar de una toma de decisiones reactiva a una proactiva, especialmente en entornos dinámicos.

  • Escalabilidad

La adopción estratégica de la IA favorece un crecimiento escalable sin un aumento proporcional de los costes operativos. La automatización de las tareas rutinarias permite que las operaciones se desarrollen con mayor fluidez a medida que aumentan las demandas. Al mismo tiempo libra presupuestos de contratación para centrarse en funciones que impulsan la creatividad, la innovación y el liderazgo. Estas son áreas que la IA no puede sustituir.

  • Una plantilla empoderada

La adopción de la IA es tanto una estrategia de personal como una decisión tecnológica. Los empleados empoderados por la IA cuentan con mejor información, un contexto más claro y un mayor control sobre su trabajo.

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Encontrar la ventaja competitiva en el equilibrio

La automatización de los procesos empresariales se ha centrado tradicionalmente en la eficiencia. Con la IA, se ha convertido en una cuestión de cómo compiten las organizaciones. El objetivo no es automatizarlo todo, sino evaluar los flujos de trabajo con intención.

Al identificar las tareas adecuadas para la automatización, las decisiones que se benefician del apoyo de la IA y las oportunidades para dotar a los empleados de herramientas inteligentes, las organizaciones pueden lograr ganancias operativas al tiempo que elevan la contribución humana.

Sin embargo, las empresas que utilizan la IA en lugar de venderla están creando 'fábricas de IA´: combinaciones de plataformas tecnológicas, métodos, datos y algoritmos desarrollados previamente que permiten crear sistemas de IA de forma rápida y sencilla.

Dicho equilibrio permite que las compañías puedan dejar las tareas más simples a las máquinas y aprovechar el potencial de la creatividad humana para encargarse de la estrategia. Esto es lo más importante para los negocios a largo plazo.